Instituto Oxford

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Modelo de enseñanza

El modelo de enseñanza busca formar personas líderes con valores humanos y cristianos, con la consciencia de su compromiso social con nuestro país,  la preparación académica necesaria para acceder a las mejores universidades, y con la formación que les permita afrontar exitosamente la vida laboral y alcanzar un adecuado desarrollo en su ambiente profesional, familiar y social.

Para lograr este estilo, nuestro modelo está orientado a la formación del intelecto, de la voluntad, de las emociones, del cuerpo, de la sociabilidad y de la espiritualidad, buscando el desarrollo personal de los alumnos desde sus capacidades cognitivas, afectivas, sociales, deportivas y morales, con la confianza y la expectativa de conseguir, además de personas plenamente realizadas, una sociedad justa y solidaria.

Nos basamos en la psicología del aprendizaje, la neurociencia y las inteligencias múltiples para el aprendizaje, buscando desarrollar las siguientes competencias, a saber: aprender a aprender, comprensión lectora, expresión oral y escrita, resolución de problemas, habilidades en entornos digitales, valores espirituales, humanos y sociales.

Los objetivos fundamentales que buscamos alcanzar en nuestra labor educativa son:

  1. Formación integral e integradora

La persona no se puede fragmentar en el proceso de formación, no se trata de formar su intelecto de 9 a 10 o su voluntad de 10 a 11, por lo mismo, cada educador y cada acción educativa se dirigen a la persona entera para ayudarla a desarrollar armoniosamente todas sus facultades y capacidades.

  1. Formación para el liderazgo y la responsabilidad social

La excelencia académica es esencial para formar personas con liderazgo, es decir, con capacidad de influir positivamente en la sociedad y en la cultura. Animaremos a nuestros alumnos a insertarse responsablemente en esa familia más amplia que es nuestra patria terrena, invitándoles a comprometerse en la transformación de la misma de acuerdo con los principios del Evangelio. Poniendo sus dones y talentos al servicio de los demás, harán realidad la "civilización del amor" y extenderán la "cultura de la vida" a los ambientes en los que les toque vivir.

El núcleo de la formación para el liderazgo es la formación del carácter por medio de virtudes morales como la humildad, la generosidad, el optimismo, la audacia, la perseverancia, la prudencia, la fortaleza, la templanza y la justicia. Un cristiano las corona, además, con la fe, la esperanza y la caridad. El liderazgo en que queremos formar a nuestros alumnos se basa en la capacidad de gobernarse a sí mismos e influir positivamente en los que les rodean; en ser testigos de la Verdad y dóciles a ella, en servir a los demás; en buscar siempre el bien.

  1. Formación de la inteligencia: buscamos formar buscadores de la verdad

La educación no se reduce a la exposición de una serie de contenidos que el alumno recibe pasivamente y que olvida al poco tiempo sin que hayan rozado el centro de sus inquietudes. Buscamos el desarrollo de las capacidades cognitivas y de ciertos hábitos que harán de cada alumno una persona intelectualmente despierta. El trabajo escolar y el estudio serán actividades estimulantes y atractivas que el alumno vive como una forma de búsqueda personal de la verdad. De esta manera, desde la juventud se cultiva la inteligencia humana para que busque conocer la realidad en sus distintas dimensiones, con el fin de poseer la verdad, para vivir de la verdad.

Excelencia académica

Queremos estimular en nuestros alumnos el deseo por alcanzar los mejores resultados académicos, no por una competitividad mal entendida, sino por el deber de aprovechar oportunidades que no a todos se les brindan y por el empeño en contribuir mejor al bien de los demás.

Buscamos que las tareas de aprendizaje en las aulas se organicen en una jerarquía progresiva, desde el reconocimiento perceptivo hasta la solución de problemas. Esta jerarquía genera una secuencia de instrucción que establece los pasos para lograr un aprendizaje efectivo, garantizando la asimilación de la materia curricular en un sistema orgánico y en la estructuración de los conocimientos adquiridos. Este proceso permite al estudiante tener una cultura general y un conocimiento particular que sabrá seguir enriqueciendo con su estudio personal y la investigación.

Se pretende también desarrollar las capacidades de aprender a aprender, seleccionando estrategias que les ayuden a aprender a pensar, a formar hábitos de estudio, a desarrollar un pensamiento autónomo, crítico y reflexivo, que les permita comprender mejor la realidad que los rodea y lograr un aprendizaje significativo. De la misma manera se busca despertar en el estudiante la inquietud por la investigación, aprovechando los instrumentos que le brinda el mundo moderno y la tecnología, potenciando la reflexión y el estudio personal.

La enseñanza de la lengua inglesa

Con esos mismos fines, buscamos que nuestros alumnos logren el dominio de la lengua inglesa, no solo para que se sirvan de ella en nuestro mundo globalizado, sino sobre todo para que adquieran una comprensión más rica de la realidad al adoptar una perspectiva diferente a la de la propia cultura. No nos conformamos con que se expresen solventemente en inglés, sino que aspiramos a que lleguen a pensar en esa lengua e interioricen también los elementos básicos de la cultura de habla inglesa.

  1. Formación de la voluntad: buscamos formar personas maduras

La formación de la voluntad y las emociones busca hacer de nuestros alumnos personas maduras, de acuerdo con su edad. Esta madurez se manifiesta en la fidelidad a las propias responsabilidades, la habilidad para saber leer los propios sentimientos y orientarlos al bien integral de la persona, la actitud de apertura a los demás y a Dios, la aptitud para formarse un juicio ponderado y profundo sobre los acontecimientos de la vida y de las personas, y la capacidad de tomar decisiones prudentes.

Esto exige la formación de la conciencia, proporcionando criterios morales según la recta razón y el Evangelio, y la formación del carácter, por medio del cultivo de las virtudes humanas.

Disciplina formativa

La disciplina formativa es importante en la formación de la voluntad porque sin reglas de comportamiento y de vida, aplicadas día a día, no se forma el carácter. No se trata únicamente de imponer extrínsecamente un reglamento, sino de descubrir a los niños y jóvenes aquellas realidades valiosas que las normas protegen y que son su razón de ser, de modo que la disciplina sea algo interiorizado, que sale del interior de cada uno.

Se busca aplicar un “método preventivo” que consiste en educar mediante la persuasión, que respeta la libertad de la persona porque se dirige a su razón y voluntad, buscando convencer y no simplemente vencer.

El deporte como medio para formar la voluntad

Pieza clave de nuestro modelo es la práctica del deporte que, además de desarrollar la coordinación física, es un excelente medio para formar la voluntad y el carácter, además de promover diferentes valores como la perseverancia, el trabajo en equipo, el deseo de superación, etc.

  1. Formar cristianos

La enseñanza de la Religión Católica es un área fundamental de nuestro currículo. El objetivo es suscitar una respuesta de fe al Dios vivo, y no sólo proporcionar unos contenidos de “cultura religiosa”. Una formación católica que se limite a transmitir conocimientos no sólo no educa, sino que tampoco evangeliza, aunque enseñe cosas de Dios o sobre Dios.

  1. Formar personas generosas con los demás

Los eventos y las prácticas de participación social apuntan a cultivar en cada alumno la sensibilidad para detectar las necesidades de los demás y la disponibilidad para ponerse a su servicio, sabiendo que la más honda de todas esas necesidades, más allá de las materiales, es la de tener un sentido para la vida.

Estas actividades tienen un puesto central en nuestra pedagogía como medio clave para que nuestros alumnos puedan hacer la experiencia de entregarse a los demás, ser sensibles a las necesidades de los más desprotegidos y experimentar que hay más alegría en dar que en recibir. Esta experiencia suscita en ellos el compromiso de buscar el bien de los demás y la transformación de la sociedad.

  1. Acompañar a cada alumno en su camino personal

Personalizar la educación no equivale a educar individualmente. Para ser personalizada debe contar con lo que singulariza a cada alumno: su psicología, sus aptitudes y dificultades, su formación previa, su historia personal, el ambiente familiar y social. De otro modo, incluso la formación uno a uno puede ser masificada. Por ello, buscamos brindar un seguimiento personal a cada alumno por parte de los profesores, los coordinadores y en general por los miembros del equipo educativo. Mantenemos grupos con un número adecuado de estudiantes con el propósito de atender las necesidades personales de cada uno.